May 17th, 2010
Misión cumplida

Alexandre Borges Guimaraes
Se levanta el campamento, de nuevo. Esta vez con esa sensación del deber cumplido. Absolutamente todos los objetivos que se trazaron al venir a Dubai para trabajar con el equipo Al Wasl se alcanzaron.
Antes de partir a la pretemporada en Nurenberg, me explicaron lo que querían los nuevos dirigentes del club . “Coach, tenemos que terminar entre los primeros cinco lugares del campeonato y en las otras competiciones, Copa del Presidente, Copa Etisalat y Copa del Golfo, al menos alcanzar la final en alguna de ellas. Si eso se da estaremos satisfechos¨.
Tomé prestada la frase del preparador físico, “vamos que vamos”, y empezamos la tarea de construir un equipo prácticamente de la nada.
Habían quedado de sétimos en la anterior temporada y solo seguían en el equipo cuatro jugadores titulares. Los demás nuevos, novatos y extranjeros sin experiencia previa en este futbol.
Vaya desafío. Contratado por una directiva anterior peleada con la actual, pido al regreso de la estadía de tres semanas en tierras teutonas mi primera reunión con los actuales dirigentes y les digo la necesidad de reforzar determinadas posiciones muy débiles y que al competir en cuatro competiciones nos podían pasar factura tener una plantilla tan corta de jugadores.
“Sorry coach, juéguesela con lo que hay. No podemos traer más futbolistas, ya que estamos escasos de presupuesto”.
Tic tac tic tac, comenzaba la cuenta regresiva para nosotros.
Durante toda la temporada fue siempre así. Sin embargo la razón del éxito final, fue la piña que hicimos con los jugadores y managers , a quienes logramos convencer que debíamos ganar la Copa del Golfo, ya que por su forma de jugarse nos convenía mucho más que los otros torneos.
Para convencerlos tuve que usar toda la experiencia y conocimientos acumulados durante mi carrera. Al fin nos compraron la idea.
Así fuimos capeando las tormentas de arena que periódicamente ,sobre todo al comienzo, se nos venían encima.
¨Que no conoce el ambiente, que no entiende al futbolista de aquí, que no se puede entrenar así, que no pueden jugar con línea de tres¨; cualquier cosa era criticable para restarnos credibilidad. Necesitábamos un partido espejo, de esos que todo sale de acuerdo a lo planeado y ante un equipo fuerte para terminar el convencimiento de que el coach si sabe. Teníamos la soga ya apretándonos el cuello, con el técnico siguiente viendo el juego desde las gradas, y en esas noches mágicas ganamos al que hoy es el equipo campeón: el AL WAHDA , y a partir de ese encuentro logramos una seguidilla de partidos ganados unido a empates contra otros equipos de los de arriba en la tabla. Además pasamos a la segunda fase de la Copa del Golfo,y pudimos comer el tamal de diciembre sin grandes contratiempos.
Ya teníamos un equipo convencido que jugábamos de acuerdo a los jugadores que teníamos y la segunda etapa del torneo pintaba bien.
Sin embargo no podía todo ser tan perfecto. ¨Profe, me dice el panameño Blas Pérez , tengo una oferta de un club mexicano y si no hay problema me quiero ir. Una semana después, era el turno del brasileño Douglas: ¨Profesor mi familia no se ha adaptado, tengo un chance de volver a Brasil y aquí no soy feliz¨.
Pum, de un momento a otro, dos profesionales, como les dicen a los extranjeros, se nos fueron. Ante ello lo lógico: se va uno viene otro.
Pero aquí todo es al ritmo que ellos quieren y pasaron tres fechas de la segunda vuelta y nada de nuevos profesionales. Por consiguiente tres juegos, dos pérdidas, una de ellas en casa, y otra vez el tic , tac a sonar. De última hora y ante el cierre de inscripción nos llegan dos refuerzos extranjeros. Otra vez darles tiempo de adaptación y apretar los dientes, ya que tuvimos que adaptar el modelo que se había elegido para jugar.
Pasamos el segundo ¨ tie break¨ y el campeonato entró en una pausa de 15 días por la selección nacional.
Era el mes de abril y había que elegir un sitio para concentrarlos fuera de Dubai para volver a asentar las bases del trabajo para el cierra del campeonato y sobre todo la semifinal de la Copa del Golfo y una posible final.
¨Coach¨, me dice el preparador de porteros ,exmundialista argelino, siempre que vamos a Qatar logramos cerrar bien la temporada. Hay buenos sitios para entrenar, buenos fogueos, buen hotel y los jugadores se la creen¨. ¿Cuándo salimos, le respondo?
Fue vital esa estadía de una semana en Doha . Reagrupamos el equipo, repasamos trabajo táctico, supimos donde podían rendir mejor los nuevos extranjeros recién incorporados, un brasileño número diez ex mundilaista sub 17 formado en el Corinthians, y un marroquí delantero seleccionado nacional. Además de que ganamos los dos amistosos jugados en Qatar.
Volvimos a Dubai listos para el cierre de temporada. ¡Fue espectacular! Con dos muy buenos partidos en el torneo local, recuperamos el sufrir para ganar, y pasamos a la final de la Copa del Golfo en un partido épico contra el segundo lugar del futbol de Arabia Saudita, el AL NASR, en penales y reponiéndonos de un 3×1 del primer partido. Era de esas victorias que brinda el convencimiento que algo grande se viene para el equipo.
A partir de ese momento lógicamente la cabeza de los jugadores solo estaba para esa final y perdimos puntos importantes en la liga local que nos hacía peligrar la meta del quinto lugar.
La prioridad era clara para nosotros, no así para la dirigencia. ¨Coach podemos caer al sétimo u octavo lugar y no es conveniente¨. Ante una opción casi irrepetible , ser campeones del Golfo, ellos veían solo los árboles y no el bosque.
Y de nuevo aguantar otra vez el chaparrón de lamentos. Sin embargo los jugadores solo tenían una idea: pasar a la historia del club y del país. Otra vez estuvieron de mi lado y de nuevo hicimos algo impensable para todos: ser campeones del Golfo con un plantel muy limitado, pero con un corazón del tamaño del edificio más grande del mundo: el Burj Khalifa.
Ya en la caravana de la celebración por las calles de Dubai, un día antes de un juego vital del torneo local, me ponía a pensar en lo que podría venir a partir de ese momento.
Mi presentimiento se dio al día siguiente por el comportamiento de algunos dirigentes que irrumpieron en el camerino durante el medio tiempo para pedir más “huevos”. ¿Cómo?, si habían estado los jugadores cuatro horas el día anterior en caravana organizada por ellos mismos.
¨Hum¨, me dije, están muy desubicados. Al ganar el juego siguiente y constatar que de los nombres y puestos que había recomendado para la próxima temporada no habían hecho nada, le comenté a mi esposa y a Erwin Wino Knohr, mi auxiliar en el equipo, que esto no iba más.
Ellos van por la suya y no aceptan mis sugerencias. De seguir al frente del equipo sería una lucha continua de poder y ya sabemos por donde se rompe el saco primero. Así que esperaré el desenlace final del campeonato. Al finalizar les diré : muchas gracias por darme la oportunidad de trabajar con ustedes.
Y así fue. Fueron diez meses vertiginosos, donde cada día había un obstáculo a vencer, pero lo logramos con creces.
Recojo la tienda de campaña del acampamiento y busco a partir de ahora otro sitio donde acampar.