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El campeón de la mayoría

Alexandre Borges Guimaraes

En las múltiples conversaciones que tuve con gente de futbol en pasillos de aeropuertos, reuniones formales, restaurantes, estadios, ante la caída tempranera de varios aspirantes tradicionales al título, siempre había la esperanza que al menos la campeona europea, España, llegara a la final. Ya ganarla era otro tema.Y lo lograron a su manera.

Eso en un mundial donde la mayoría de los equipos optó por un parado parecido en cancha, y también en la elaboración de juego, la española lo consiguió con ese futbol que nos había encantado hace dos años en la Eurocopa.

Además ahora los españoles fueron más fuertes en defensa y mantuvieron la fluidez en el traslado de la pelota, cuando ya se posicionaban en media cancha del equipo rival.

A partir de ahí es lo que la diferenciaba de las demás selecciones. Juegan con un solo punta, como la mayoría, pero con una rotación de sus volantes que llegan siempre aunque no con el mismo jugador.

Cada equipo tenía su referente en medio campo o adelante. El poder marcarlo o cercarlo bien ya presuponía una ventaja defensiva que si al final lo lograban, con solo una llegada al marco rival a la larga podían ganar.

Y así vimos varios juegos, aunque con España era diferente. Sin embargo lo más contradictorio fue que a pesar de ese volumen variado de juego ofensivo español, lograron ganar sus partidos por una diferencia de un gol y ese aspecto confirma además lo excelentes que son, ya que solo los buenos saben jugar bien en las dos fases del juego: ataque y defensa.

Igualmente fue un mundial, sin duda alguna, que recobra el valor del colectivo por encima de las indvidualidades. Las selecciones que ocuparon los cuatro primeros lugares así lo confirmaron.

Todas ellas además con una enorme agresividad defensiva en cualquier sitio donde se disputara el balon. Independientemente de la zona que escogieran marcar.

Claro los fuera de serie siempre los habrá, por suerte, pero deben estar al beneficio de todo el equipo. En ese apartado, por ejemplo, delanteros como Forlán o Villa dieron clase aparte.
Enmarcar a Sneijder , Iniesta o Xavi también en ese contexto, merecería un comentario aparte.

Fue un mundial que volvió a mostrar la importancia del doble pivot en media cancha. Eso se viene dando desde USA 94, con la excepción de Brasil en el 2002.

Cada selección tenía su manera de interpretarlo, aunque en su mayoría con un corte muy de protección defensiva. Ahí también se sale de la regla España.

En la euro 2008, muchas veces, optaba por uno solo detrás de cuatro volantes. En este mundial el aporte de Busquets y Alonso juntos les dio más consistencia. Uno siempre más atrás cuando pasaban al ataque, Busquets, y el otro siendo el “trailer” que llegaba por el medio a disputar los rebotes defensivos del rival, además como el jugador que le daba salida al equipo, bascular el juego y rematar de media distancia.

Alemania también mostró su variante en las funciones de sus dos jugadores, el 6 y el 7, donde siempre uno debía acompañar el ataque o llegar desde la segunda línea.

Fue sin duda un mundial diferente por las constantes “sorpresas” y errores que se daban. Pero al final, como siempre se espera, ganó el mejor.

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